La mirada mandálica de David Sancho

CUADROS Y POESÍA

La mirada mandálica de David Sancho

La fuerte impresión de que lo que había leído en unas palabras de Juan Gaitán sobre la obra pictórica de David Sancho dan en la diana, muy posiblemente acompañan ahora mi decir.
Pero la percepción que tengo de los cuadros que he visto del artista plástico más maduro de su generación, (hablo de madurez en su oficio; hablo de su generación cronológica ; hablo en función de lo que todo eso conozco y he visto. Nada más) , es genuina hasta donde ello es posible: se produjo apenas comenzaba yo a ver sus creaciones, y cuando lo hacía , nada aún había leído de su obra y de las opiniones y valoraciones de ésta. Por otra parte no extrañaría yo que mi visión del arte coincidiera, y no poco, con la expresada por Juan: son muchas las cosas en que , aun sin pretenderlo y “ sin previo aviso” ambos coincidimos.
No voy a entrar en los caminos de la crítica especializada de la pintura, donde con frecuencia se buscan ecos, influjos, historia personal de un aprendizaje que ha transitado por tales o cuales maestros, inevitablemente anteriores.
Háganlo eso los expertos, los dotados para la palabra académica idónea, y vaya uno más bien a su personal manera como se ven las obra del espíritu  llevadas a términos con la materia de que cada modo de Sarte se maneja y plasma.
Y así , comienzo por decir que en la pintura de David Sancho  nada he visto que no sea fruto de un mirar frente al mundo desde “interiores contactos propios”, casi seguro que indecibles sin la poesía con que  él nos transmite el choque del espíritu y la materia , plasmaciones de nítidas simbologías cromáticas.¿ Son los cuadros de David Sancho mándalas? Porque en ocasiones, me lo parecen.
Intuyo que del mismo modo que al ver sus obras por primera vez y sentir lo que me es difícil de expresar en palabras, así también el propio artista , encarado a su interior vibrante ante ese mundo donde los objetos , los paisajes , los tiempos y todos los celajes del alma humana se entrecruzan y se hacen o se quieren hacer cosa plasmada en poesía,
(color y formas, o palabra y ritmos, ¿ que más da, al cabo? ¿No se dijo aquello de “ ut pictura poesis” ¿) , el solo ante el blancor del lienzo pone de si mismo lo que por espíritu y mirada halla en el interior de cada cosa, de cada instante, ya sea árbol, un paisaje urbano , un deslumbramiento personal ante el mundo . Y nos va dando en plasticidades lo que de su mirada le nace.
Y termino ya , ofreciendo ahora a la reflexión de quien esto lea y esos cuadros contemple, parte , ( sólo parte) , de lo que hizo brotar en mi interior la primera impresión de la poesía pictórica ( ¡ y mandálica!) de David Sancho. Es un poema.
Guerra es del tiempo, oh tiempos!
Y repentina una luz estalla una orgia de colores se armoniza y un temblor de lineas dibuja formas nacidas dónde
Y grita una joven , malherida : oh si,
sobre lienzo
de la batalla!
Nadie sabe de nadie y sólo el que pintaba mira intenso y quieto el hueco desde donde la mira su obra, oh muro vertical del museo
Solitario entre el gentío , enajenado : oh si,
Ante el lienzo
de la batalla!
Y una luz estalla repentina .
Y una orgía de colores se armoniza.
Y un temblor de líneas iluminadas.
Y un tiempo de guerras, oh tiempos!
Sobre estos campos verticales de lisos lienzos germinados.
Sobre estos campos:
estalla y
armoniza
y grita
sobre los lienzos
de las batallas ¡ Mirada quieta
Luego de mirar los mandálicos , celestes cuadros quietos):
Desnudo está el color primero y vivo
en la mirada.¿Nadie
nada dice
desde el azul o el rojo?
Ya están los ocres ,-¡ quién nos lo diría!-,
Encadenados a la tierra…Intensos
los blancos, -¡ libres , quietos!
Casi místicos,
se funden con los lirios.
¿Acaso los cuadrados son mandalas?
Nos llaman desde el muro
lo mismo que si fueran música ensimismada.
O flor o fruto.Leve la pregunta
Que late libre y quieta ante el atónito
espectador que ve
lo insólito resuelto en forma, lienzo o visión
elemental que nace
de aquel fulgor del niño que miraba
imaginarias luces sobre el árbol,
imaginarias luces
sobre las tapias albas de la infancia.
Oh ciprés eterno que señalaba nubes y celajes.
Horizontes desplegados
para el pincel que ansía
miradas lentas, quietas
adentro todas las respuestas …! Ved,
hermanos , esta orgía de luz , aquí , en la tela presa!
Ya no lo dudes: son mandalas
esos cuadros elementales, Anímicos mandalas . Que
Alma es
quien pinta más veras.
¿ Creías que el pintor no lo sabía,
desde el instante mismo
del lienzo en blanco , ya del espíritu
de indecibles contrastes enardecido?
Ardor, ardor!
No existe artista pleno que no lleve
sobre sus hombros, mundos.
¡Mundos y mundos: preñados de respuestas
que en lienzos te regalan
las preguntas
a ti,
si miras tú
el milagro,
plástico y cromático,
Insisto
en los cuadros!

                           Málaga. a 24 de septiembre de 2008

                                                                                                   Manuel Laza Zerón